Citando razones de salud, papa Benedicto XVI anuncia que renunciará

Por Carol Glatz y Cindy Wooden
Catholic News Service

CIUDAD DEL VATICANO (CNS) — Diciendo que ya no tiene la fortaleza para ejercer el ministerio sobre la iglesia universal, el papa Benedicto XVI anunció el 11 de febrero que estará renunciando a fin de este mes después de un pontificado de ocho años.

(CNS/Paul Haring)

(CNS/Paul Haring)

“Después de haber examinado mi conciencia repetidamente ante Dios he llegado a la certeza de que mis fuerzas, debido a una edad avanzada, ya no son apropiadas para un ejercicio adecuado del ministerio petrino”, dijo el papa ante los cardenales reunidos en un consistorio ordinario público para aprobar la canonización de nuevos santos.

El papa Benedicto, quien fue elegido en abril del 2005, será el primer papa en renunciar en más de 600 años.

Él dijo a los cardenales: “En el mundo de hoy día, sujeto a tantos cambios rápidos y sacudido por cuestiones de profunda importancia para la vida de fe, para poder gobernar la barca de San Pedro y proclamar el Evangelio se necesita fortaleza de mente y de cuerpo, fortaleza que durante los últimos meses se ha deteriorado en mí hasta el punto en que he tenido que reconocer mi incapacidad para cumplir adecuadamente el ministerio que se me confió”.

El padre jesuita Federico Lombardi, portavoz del Vaticano, dijo ante periodistas en una sesión informativa que la decisión del papa no fue motivada por alguna enfermedad médica, sino debido a una natural “reducción de fortaleza” asociada con la edad.

Aunque el anuncio sorprendió a casi todos, no fue una decisión repentina, sino que “había madurado durante los últimos meses”, dijo padre Lombardi.

Usando un texto previamente escrito, el papa hizo el anuncio en latín durante un consistorio ordinario público matutino donde estaban presentes un gran número de cardenales.

Cuando pronunció su anuncio, el papa parecía muy “compuesto y concentrado” y leyó “de manera solemne” adecuadamente con la importancia de lo que estaba diciendo, dijo padre Lombardi.

Cumpliendo con requisito canónico, el papa Benedicto declaró solemnemente ante los cardenales: “Muy consciente de la seriedad de este acto, con plena libertad declaro que renuncio al ministerio de obispo de Roma, sucesor de San Pedro, que me fue confiado por los cardenales el 19 de abril de 2005, de tal manera, que desde el 28 febrero de 2013, a las 20:00 horas, la Sede de Roma, la Sede de San Pedro, estará vacante y un cónclave para elegir al nuevo sumo pontífice tendrá que que convocarse por aquellos que tienen la competencia para hacerlo”.

Corresponde al decano del Colegio Cardenalicio, el cardenal Angelo Sodano, hacer los preparativos para un cónclave para elegir un nuevo papa.

Padre Lombardi, dijo que después que el papa entregue su puesto se mudará a la villa papal en Castel Gandolfo en las afueras de Roma. Él se quedará allí hasta que se haya completado la renovación de un claustro establecido por el beato Juan Pablo II dentro de los Jardines del Vaticano, él dijo.

El papa entonces vivirá en el claustro, llamado monasterio Mater Ecclesia, y dedicará su tiempo a la oración y reflexión, dijo el portavoz del Vaticano.

Es probable que el papa siga escribiendo, él añadió, puesto que el papa ha mencionado muchas veces que ha querido pasar más tiempo dedicado al estudio y a la oración.

Al preguntársele si habría alguna confusión sobre el liderazgo o si había posibilidad de un cisma, padre Lombardi dijo que creía que el papa “no tiene temor de que esto” sucediera porque él demostró claramente su deseo de entregar el puesto y ya no ser papa ni retener autoridad papal alguna.

“Pienso que de ninguna manera hay riesgo de confusión o división” respecto a esto, él dijo.

El papa, quien ya pasó la edad permitida para que un cardenal vote por un nuevo papa, obviamente no será parte del cónclave que se reunirá para elegir a su sucesor, él añadió.

No es probable que él tenga ningún rol en el “interregnum”, o el tiempo entre papas, porque “no hay ningún rol para un papa predecesor” durante este período, dijo el sacerdote.

El sacerdote jesuita dijo que una “sede vacante” usualmente dura menos de un mes y que es más que probable que un nuevo papa sea elegido a tiempo para liderar el programa completo de la Semana Santa y las liturgias de Pascua.

El cardenal Sodano, uno de los muchos cardenales presentes durante el anuncio del papa, se dirigió al papa diciéndole que la noticia le dejó “un sentido de pérdida, casi completamente incrédulo”.

Sin embargo, fue obvio que su decisión se basó en un “gran afecto” por el bienestar de la iglesia, dijo el cardenal.

Padre Lombardi dijo que ser papa hoy día es “movimiento mucho más rápido, más exigente” que en el pasado, con un programa completo casi imparable de eventos públicos y privados y celebraciones litúrgicas.

Al preguntársele por qué el papa escogió el 11 de febrero, fiesta de Nuestra Señora de Lourdes, como el día para anunciar su entrega del puesto, padre Lombardi dijo que lo más probable sea que la fecha fue una coincidencia y que el papa en vez escogió un evento, el consistorio ordinario público, donde un gran número de cardenales estaría presente.

“El papa escogió esta significativa ocasión con los cardenales reunidos” como el mejor momento para anunciar sus planes, dijo el portavoz del Vaticano.

Al preguntársele si el papa tenía alguna enfermedad médica o episodios de depresión que puedan haber causado su renuncia, padre Lombardi dijo que el papa “absolutamente no está” deprimido y posee una notable “serenidad espiritual” y compostura a pesar de los muchos momentos difíciles que ha tenido que enfrentar como papa.

El portavoz del Vaticano también dijo no estar enterado de ninguna enfermedad médica que hubiera causado que el papa entregara el puesto, sino que se debe a un deterioro “normal” de la fortaleza física y mental que viene con la vejez.

El papa ha tenido cada día más dificultades para caminar durante el pasado año, a menudo usando un bastón y siempre siendo ayudado a subir y bajar escalones. Sin embargo, el Vaticano nunca ha emitido información médica que pueda aparentar que el papa sufra de algo que no sea el dolor articular relacionado con su edad.

La opción de renuncia de un papa está explícitamente escrita en el Código de Derecho Canónico. Este dice que un papa puede dejar su puesto, pero estipula que la decisión debe ser tomada libremente y “manifestada debidamente”. Nadie tiene que aceptar formalmente la renuncia de un papa para que esta sea válida.

El último papa que renunció fue Gregorio XII en 1415.

El papa Benedicto XVI ha dicho durante mucho tiempo que sería apropiado que un papa renunciara por el bien de la iglesia si siente que no puede resistir físicamente la carga del papado.

En su entrevista-libro, “La luz del mundo”, con el periodista alemán Peter Seewald, el papa dice: “Si un papa se da cuenta claramente de que ya no está capacitado física, psicológica ni espiritualmente para manejar los deberes de su puesto, entonces tiene el derecho y, bajo ciertas circunstancias, también la obligación de renunciar”.

El papa le dijo al autor que es importante, sin embargo, que el papa “no debe huir” y “debe mantenerse firme y soportar” cualesquiera situaciones difíciles que la iglesia enfrente. Por esa razón él no estaba pensando en renunciar en el 2010, año en que se llevaron a cabo las entrevistas.

“Uno puede renunciar en un momento pacífico o cuando uno simplemente no puede continuar”, había dicho el papa.

Antes de terminar sus comentarios durante el consistorio, el papa Benedicto dijo ante los cardenales: “Les doy las más sinceras gracias por todo el amor y el trabajo con que me han apoyado en mi ministerio y pido perdón por todos mis defectos. Y ahora, confiemos la santa iglesia al cuidado de nuestro pastor supremo, nuestro Señor Jesucristo, e imploremos a su santa Madre María para que ella pueda ayudar a los padres cardenales, con su diligencia maternal, en la elección de un nuevo sumo pontífice”.

El papa dijo: “Deseo también devotamente servirle a la santa iglesia de Dios en el futuro mediante una vida dedicada a la oración”.

Padre Lombardi dijo sentir “gran admiración” por la “gran valentía” y “libertad de espíritu” del papa al tomar esta decisión. El portavoz dijo que eso demuestra que el papa no está solamente plenamente consciente de las grandes responsabilidades que tiene el liderato de la iglesia universal, sino también de sus esperanzas de que “el ministerio de la iglesia se lleve a cabo de la mejor manera” posible.

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